A continuación se muestra un vídeo elaborado por Álvaro Pérez con fotografías de todo el curso. Disfruten de los mejores momentos del año.
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Imagina un silencio roto por el chasquido de un cortocircuito. Un fogonazo en una cocina, una chispa traicionera en una nave industrial, una papelera que arde en un despacho vacío… y de pronto, humo. Entonces, solo importa una cosa: que el extintor esté donde debe estar, funcione como debe y salve lo que aún puede salvarse. Esa es la razón, la más elemental y poderosa, por la que hoy ponemos el foco en una pregunta clave: ¿cada cuánto hay que revisar los extintores?
En un país como España, donde las normas son claras pero el olvido frecuente, recordarlo no es una cuestión técnica, sino de responsabilidad. Y si aún alguien cree que esto va solo de cumplir un trámite, basta pensar en cuántas veces una vida depende de un solo gesto... y de un extintor que funcione.
Los equipos contra incendios, con los extintores a la cabeza, no están ahí por estética. Están porque un incendio no avisa. Y un extintor sin mantenimiento es un lastre. Su apariencia puede ser impecable, pero si la presión no es la adecuada, si el agente extintor está caducado o solidificado, si el manómetro marca en rojo o el seguro está roto, entonces ese aparato es solo un adorno caro. Y un adorno no apaga fuegos.
Por eso es fundamental —y legalmente obligatorio— que las revisiones sean periódicas, metódicas y profesionales. No basta con echarle un ojo de vez en cuando. Hay plazos, hay métodos, y hay consecuencias si se ignoran.
Y no solo hablamos de grandes empresas. Cada vez más hogares, comercios y oficinas adquieren extintores como parte de su equipamiento básico de seguridad. Pero comprarlo no es el final del camino, sino el principio del compromiso.
El Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI), recogido en el RD 513/2017, establece con precisión los plazos y exigencias del mantenimiento de extintores. Esta normativa aplica a todos los sectores: industrial, comercial y residencial.
Los tipos de revisiones se dividen en:
¿Y si hablamos de extintores específicos como los de CO2? En ese caso, la exigencia es aún mayor. Su efectividad depende directamente de la presión interna y de la estanqueidad del equipo. La más mínima fuga hace que su rendimiento sea nulo.
Por eso, cada extintor requiere atención personalizada. No es lo mismo un polvo ABC en un local de hostelería, que un CO2 en una sala de servidores o una cocina industrial.
Hablamos, por tanto, de una rutina de seguridad que debe estar grabada a fuego (perdón por la ironía) en el calendario de cualquier responsable de inmueble, negocio o vivienda:
Esta rutina no es un capricho, ni una obsesión normativa. Es lo que diferencia un entorno seguro de un escenario de pesadilla. Y más aún si consultamos casos documentados por el blog de extintores, donde las consecuencias de la negligencia son, tristemente, irreversibles.
Hace unos años, un incendio en una nave industrial de Getafe se propagó en minutos. ¿La causa? Un cuadro eléctrico defectuoso y un extintor… sin presión. Resultado: 2 heridos, 700.000 euros en daños y una sanción de 18.000 euros por no cumplir la normativa RIPCI.
En una residencia de mayores en Zaragoza, un extintor sin revisión anual no funcionó ante un cortocircuito en una estufa portátil. El personal actuó con rapidez, pero la falta de carga en el extintor provocó la evacuación completa del ala oeste y daños por humo en seis habitaciones.
Historias como estas explican por qué el mantenimiento de los extintores no es una molestia, sino un seguro de vida. Literalmente.
Solo empresas certificadas pueden realizar las inspecciones anuales y el retimbrado. Las inspecciones mensuales o trimestrales pueden realizarse internamente si el personal está formado, pero es recomendable contar siempre con asesoramiento técnico.
Una empresa homologada entregará un informe técnico detallado donde consten:
Este documento debe conservarse como prueba de cumplimiento normativo y garantía ante inspecciones de Industria, bomberos o aseguradoras.
Un extintor cuesta poco. Su mantenimiento, aún menos. Lo caro es el incendio, el susto, la sanción. Y sobre todo, lo irreparable.
Por eso insistimos: si aún no cuentas con un equipo de protección, o si dudas del estado de los que tienes, el momento de actuar es ahora. Adquirir un extintor certificado y programar sus revisiones periódicas es tan sensato como abrocharse el cinturón al arrancar.
Saber cada cuánto hay que revisar los extintores es mucho más que una duda técnica. Es una cuestión de cultura preventiva, de responsabilidad ciudadana y, en muchos casos, de vida o muerte. La ley nos obliga, sí, pero el sentido común también.
Inspección visual mensual, revisión profesional anual y retimbrado cada cinco años. Tres pasos que, si se cumplen, garantizan que ese cilindro rojo no sea solo parte del mobiliario, sino un auténtico salvavidas.
No lo dejes para mañana. Revisa hoy. Protege lo que importa.