El día 25 de semptiembre, en el Teatro de "Reina Sofía" se ha realizado un Concierto Didáctico del artista Suso González, organizado por el Ayuntamiento de Benavente, en el que han participado todos los centros de la localidad. Han asistido 200 niñ@s de 5º y 6º de Primaria. Allí han comprobado las posibilidades que ofrece el programa AUDACITY. Y una muestra de ese trabajo, la podemos ver en este enlace: RAP BENAVENTE, en el que han colaborado niños de todos los colegios.
Fuente: http://www.conciertos-didacticos.com/blog/ (Conciertos Didácticos Suso González)
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En un escenario donde la seguridad estructural no admite excusas, ignifugar estructuras metálicas se ha convertido en una de las prácticas más sensatas y necesarias dentro del mundo de la construcción. Porque el fuego no negocia: actúa, devora y arrasa. Y solo hay una forma de detenerlo antes de que el daño sea irreversible: con prevención, técnica y compromiso.
El acero, ese material noble que sostiene desde naves industriales hasta auditorios, tiene un punto débil que pocos ven venir: el calor. A partir de los 500 ºC, empieza a perder sus propiedades mecánicas. Se deforma, se doblega, y en apenas unos minutos, puede convertirse en la causa de un colapso estructural. En ese contexto, ignifugar ya no es una opción decorativa: es un acto de responsabilidad.
El tiempo que gana una estructura metálica correctamente ignifugada puede marcar la diferencia entre una evacuación ordenada o una tragedia sin vuelta atrás. Cada segundo cuenta. Y cada segundo que se gana contra el fuego es una victoria en la defensa de la vida humana.
Hoy no basta con cumplir el expediente técnico. Ignifugar es proteger activos, garantizar normativas, y preservar la integridad de edificios destinados a durar décadas. En obras públicas, hospitales, colegios o centros logísticos, el ignifugado de estructuras metálicas se ha vuelto una exigencia innegociable.
La normativa europea lo deja claro: sin protección pasiva contra incendios, una estructura metálica está incompleta. Desde los arquitectos más puristas hasta los responsables de mantenimiento, todos lo saben. Y quienes aún lo dudan, pronto se enfrentan a inspecciones, sanciones o costes mucho mayores en reparaciones.
Por ello, profesionales de toda España recurren al ignifugado de estructuras metálicas no solo como un requisito legal, sino como un escudo imprescindible para la viabilidad de cualquier proyecto constructivo.
No todas las estructuras son iguales. No todos los entornos responden de la misma manera al fuego. Por eso, los métodos para ignifugar varían en función del tipo de instalación, la exposición térmica esperada y el acabado deseado. A continuación, presentamos los principales sistemas empleados en la actualidad:
Diseñadas para ofrecer una respuesta visualmente integrada, las pinturas intumescentes se expanden al contacto con el calor, generando una espuma aislante que protege el metal. Son la opción ideal en espacios donde el componente estético es clave: museos, centros comerciales, edificios emblemáticos.
La solución más extendida en entornos industriales y logísticos. Aplicados mediante proyección, estos morteros (a base de perlita, vermiculita o yeso) ofrecen una resistencia al fuego excelente. Cubren grandes superficies, son económicos y se adaptan bien a estructuras ocultas.
Perfectos para estructuras expuestas a golpes o desmontajes periódicos. Los paneles ignífugos ofrecen una protección robusta, aunque con un coste superior. Se usan mucho en instalaciones técnicas, estaciones ferroviarias o centros de datos.
Con una capacidad aislante inigualable, la lana de roca se combina con otros métodos para reforzar estructuras sometidas a condiciones extremas. Es frecuente en refinerías, plantas químicas o grandes instalaciones energéticas.
Todos estos métodos cumplen un mismo objetivo: ralentizar el avance del fuego. Porque proteger una estructura no es evitar el incendio, es impedir que el incendio destruya todo lo que encuentra a su paso.
Y si se quiere comprender el valor de esta disciplina, basta con echar un vistazo a esta información sobre protección pasiva contra incendios: datos, normativas y tecnologías que están salvando vidas y ahorrando millones en pérdidas cada año.
Elegir el método más conveniente para ignifugar no es una decisión arbitraria. Intervienen múltiples factores que deben evaluarse con detenimiento:
Además, resulta imprescindible contar con profesionales que no solo apliquen el material, sino que diagnostiquen correctamente las necesidades del espacio. Un cálculo erróneo en el espesor o una mala adherencia pueden echar por tierra toda la protección prevista.
La lista de beneficios es contundente:
Es decir, no se trata solo de cumplir, sino de construir con responsabilidad. En una sociedad que avanza hacia edificaciones cada vez más sostenibles y resilientes, la ignifugación de estructuras metálicas se presenta como el pilar invisible de la seguridad moderna.
En este siglo XXI donde los riesgos han cambiado de forma pero no de impacto, el fuego sigue siendo uno de los enemigos más letales en la edificación. Y protegerse contra él ya no admite excusas.
Ignifugar no es una moda. Es una decisión informada, estratégica y ética. Una garantía para trabajadores, usuarios, vecinos y gestores. Porque detrás de cada viga metálica que resiste un incendio, hay un cálculo, una capa de protección… y una vida que quizá no se pierda.
Así que la próxima vez que contemples una estructura metálica imponente, no te preguntes solo cuánto pesa o qué sostiene. Pregúntate si está preparada para el fuego. Porque si no lo está, lo demás pierde sentido.