El día 31 de octubre celebramos Halloween en el colegio. Además de la decoración del colegio y de una gran cantidad de actividades y juegos en las clases, se realizó un Concurso de Decoración de Calabazas organizado por el AMPA. Se presentaron más de 70, todas ellas decoradas con todo detalle.
Haz clic aquí para ver todas las fotos.
Tasación para reparto de herencia
En un mundo donde la seguridad contra incendios es un imperativo innegociable, la correcta revisión de los extintores se convierte en una cuestión que trasciende la mera obligación legal para entrar en el terreno de la responsabilidad vital. Un extintor en buen estado no solo es un requisito reglamentario, sino la primera línea de defensa que puede salvar vidas y proteger bienes en situaciones de emergencia.
Es frecuente que, tras instalar un extintor, muchos propietarios o responsables de instalaciones caigan en la falsa sensación de seguridad al pensar que su labor ha concluido. Nada más lejos de la realidad. La frecuencia y calidad de las revisiones determinan en última instancia si ese extintor cumplirá su función cuando la tragedia aceche sin previo aviso.
Antes de adentrarnos en los plazos y normativas, conviene destacar la razón de ser de las revisiones periódicas. Un extintor, aunque aparentemente intacto, puede presentar defectos invisibles a simple vista: fugas de presión, obstrucciones, corrosión interna o daños en el mecanismo de disparo. Cualquiera de estos fallos reduce o anula su capacidad extintora.
Es por eso que la inspección y mantenimiento deben ser realizados por técnicos especializados que conozcan las particularidades de cada tipo de extintor, desde los de polvo hasta los de dióxido de carbono (CO2). Precisamente, el extintor CO2 requiere una atención particular debido a su uso específico en fuegos eléctricos y líquidos inflamables, donde su eficacia y la ausencia de residuos son fundamentales.
El Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI) 513/2017 establece claramente las pautas para la revisión, mantenimiento y certificación de los extintores. Según esta normativa, los extintores deben ser revisados periódicamente para garantizar su correcto funcionamiento y asegurar que, llegado el momento, estén operativos sin contratiempos.
La responsabilidad recae en el titular del inmueble o empresa, que debe contratar servicios de mantenimiento con empresas homologadas y con técnicos cualificados. Solo así se garantiza que cada intervención concluya con un certificado oficial que avala la seguridad del equipo.
Además, este marco legal obliga a seguir un calendario de revisiones que, en muchos casos, es la mejor guía para mantener la protección actualizada y eficaz.
Para que un extintor mantenga su capacidad extintora óptima, es fundamental respetar un calendario riguroso de revisiones. Estas inspecciones permiten detectar a tiempo cualquier anomalía que pudiera comprometer su uso en caso de incendio.
En definitiva, un mantenimiento riguroso es la garantía de que los extintores estarán siempre preparados para actuar en el momento preciso.
Pasar por alto las inspecciones o posponerlas puede acarrear consecuencias muy graves. Un extintor mal mantenido puede sufrir pérdidas de presión que inutilicen el disparo del agente extintor, o presentar daños internos que lo conviertan en un peligro en sí mismo.
Además, la ley contempla sanciones económicas y administrativas para quienes no cumplan con las obligaciones de mantenimiento y revisión. Pero más allá de las multas, lo que realmente está en juego son las vidas humanas y la integridad de las personas que dependen de esa protección.
Por ello, consideramos imprescindible entender que la revisión de los extintores no es un trámite burocrático, sino una inversión directa en prevención y seguridad real. Nadie debería arriesgarse a que un fallo evitable tenga consecuencias irreparables.
Existen distintos tipos de extintores, y cada uno requiere un tratamiento específico en sus revisiones. Los extintores de polvo, agua, espuma y CO2, entre otros, tienen características y usos distintos:
Para ampliar tus conocimientos y conocer todas las novedades del sector, te invitamos a consultar fuentes especializadas de información sobre protección contra incendios, donde profesionales actualizan periódicamente sus recomendaciones.
Un extintor bien mantenido puede ofrecer una vida útil que se extiende hasta los 20 años, pero este dato depende estrictamente del cumplimiento del calendario de revisiones y de la calidad del mantenimiento realizado. No hacerlo pone en riesgo la operatividad del equipo y, con ello, la seguridad de todos.
Para resumir, la respuesta clara a “cada cuánto hay que revisar los extintores” es la siguiente:
Estas tareas deben ser siempre realizadas por profesionales cualificados que garanticen el cumplimiento normativo y, sobre todo, la eficacia del equipo cuando más se le necesite.
No podemos subestimar el valor de un extintor revisado y preparado. La prevención comienza con un mantenimiento riguroso. Recuerda que en la protección contra incendios, cada segundo cuenta y un extintor en perfectas condiciones puede ser la diferencia entre la seguridad y la tragedia.